
En medio de la emergencia de grandes proporciones en
diferentes zonas del centro y occidente de Colombia por el terremoto de 7.4 que
sacudió al país, muchas muestras de solidaridad salen a flote. Una de ellas se
ve en el barrio San Antonio de la ciudad de Cali, donde un restaurante de cocina
argentina se convirtió en punto de apoyo para vecinos, rescatistas y refugiados tras el terremoto que azotó al país.
Se trata del Restó CABA, a cargo del argentino Joaquín Rodríguez y su compañera Gisele Yiseth Zea, quienes pusieron su local
a disposición de la emergencia y organizó una red de producción y
entrega de alimentos para personas afectadas por el sismo.
La iniciativa surgió pocas horas después del temblor,
cuando ambos salieron a la calle y vieron la magnitud de la respuesta
vecinal. “Salimos y había mucha gente activando en la calle y queríamos
ayudar”, contó Rodríguez en redes sociales. Según relató, el equipo decidió
usar la infraestructura del restaurante para cubrir una necesidad concreta:
“Encontramos la facilidad porque tenemos el espacio y conocemos como manejar la
logística”.
Desde entonces, Restó
CABA funciona como centro de acopio y cocina comunitaria. El esquema
combina la operación habitual del local con la preparación de viandas para
damnificados y socorristas. “La meta es mañana arrancar,
programarnos, hacer 200 almuerzos”, señalaron en uno de los mensajes difundidos
para convocar ayuda y ordenar la tarea. Ese mismo sistema, explicaron,
permite ajustar la producción según la demanda para evitar
excedentes.
“Tenemos a 15 chicos que son
clientes o amigos, que se acercaron a ayudar, lo mismo que gente que nos trae
la mercadería, colegas restaurantes que están también coordinando”, dijo
Rodríguez. A ese circuito se sumaron personas encargadas
de identificar los puntos con necesidad de comida y coordinar los
envíos con datos precisos de contacto, dirección y recepción.
Producción
Durante la primera jornada, el
restaurante informó que logró preparar entre 350 y 400 platos,
con entregas en distintos puntos de la ciudad. “Hoy pudimos llegar a muchas
personas. Yo creo que no hicimos menos de trescientos cincuenta,
cuatrocientos platos”, indicaron. A la vez, remarcaron que en ese
momento ya había una gran circulación de donaciones de alimentos en Cali, por lo que resolvieron pedir solo insumos puntuales.