
De acuerdo con los relevamientos sectoriales, la caída responde de manera directa al impacto de la pérdida del poder adquisitivo de los hogares y al persistente incremento en los precios de los cortes vacunos.
Factores determinantes: salarios, precios y exportaciones
El encarecimiento de la carne vacuna frente a otras alternativas alimentarias obligó a numerosos hogares a modificar sus hábitos de consumo, sustituyéndola por opciones más económicas como el pollo o el cerdo.
A este escenario de retracción del mercado interno se le suma el crecimiento sostenido de las exportaciones, un factor que absorbió una mayor proporción de la producción total del país y redujo considerablemente el volumen de oferta disponible a nivel local. La combinación de estos tres elementos —menor capacidad de compra, precios elevados y fuerte demanda externa— consolidó un piso histórico de consumo que no se observaba desde hace treinta años.