
Los estadounidenses votan este martes en las elecciones de medio término de Estados Unidos, unos comicios que pondrán a prueba la segunda presidencia de Donald Trump y podrían arrebatar a los republicanos el control de ambas cámaras del Congreso, en medio del descontento por el aumento del costo de vida, la inflación y la guerra contra Irán.
La contienda representa un juicio nacional sobre la gestión del mandatario, cuyo nivel de aprobación se mantiene cerca del 30%, y amenaza con alterar el equilibrio de poder en Washington. Los demócratas aspiran a recuperar la Cámara de Representantes y también cuentan con posibilidades de conquistar el Senado, lo que limitaría la capacidad del presidente para impulsar su agenda legislativa y realizar nombramientos en los principales cargos del Gobierno y del Poder Judicial.
En total, los estadounidenses elegirán a los ocupantes de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y de 35 de los 100 puestos del Senado. También estarán en disputa las gobernaciones de 36 estados. Para recuperar el control de ambas cámaras, los demócratas necesitan obtener tres bancas adicionales en la Cámara baja y lograr una ganancia neta de cuatro escaños en el Senado.
Una eventual derrota republicana en la Cámara de Representantes permitiría a la oposición bloquear iniciativas legislativas de Trump e impulsar investigaciones de amplio alcance sobre su administración. La pérdida del Senado también pondría en riesgo la capacidad del presidente para designar jueces de la Corte Suprema y altos funcionarios federales.
El resultado llega en un contexto de malestar económico. Trump regresó a la Casa Blanca el año pasado con la promesa de reducir los precios, pero la inflación, los aranceles y el encarecimiento de los combustibles, en medio del conflicto en Medio Oriente, afectaron el poder adquisitivo de los estadounidenses.