
En una reveladora entrevista para el programa El Picadito, el experimentado preparador físico y formador Gerardo Salorio compartió su mirada crítica y nostálgica sobre el fútbol moderno, dejando lecciones fundamentales para quienes trabajan en el desarrollo de los más jóvenes.
El fútbol como herramienta de formación (14:47-15:40) Para Salorio, la competencia precoz es uno de los grandes errores actuales. En su visión, los niños de hasta 6 años no deben ser sometidos a la presión de ganar, sino que el eje central debe ser la educación, el juego y la contención. Destacó que el entrenador y, especialmente, los padres, tienen la responsabilidad de permitir que el niño disfrute su etapa de formación sin cargar sobre sus hombros las expectativas de los adultos. Según sus palabras, "hay que aprender a ser papá" en la tribuna, disfrutando del crecimiento del hijo por sobre el resultado.
La pérdida del potrero y el rol de los clubes (11:42-12:33) El histórico formador analizó la desaparición del "potrero" tradicional, no solo por factores urbanísticos, sino por una necesidad de seguridad. Valoró el rol actual de los clubes como espacios de protección y adiestramiento, donde el fútbol se ha masificado y profesionalizado, aunque advirtió que esta transformación ha modificado la esencia del aprendizaje.

Crítica al fútbol actual: "Falta repentización" (17:38-20:17) Salorio fue enfático al señalar que el fútbol actual, especialmente el nacional, le cuesta verlo. Argumenta que se ha perdido la repentización y que el juego se ha vuelto un proceso "guionado" y monótono. Criticó la obsesión con la tenencia de pelota carente de profundidad: "la pelota va del 2 al 6 y vuelve al arquero; se presta la pelota pero no hay situaciones de gol". Además, cuestionó la falta de enseñanza en habilidades básicas, como el uso de la pierna no hábil, una falencia que atribuye a la urgencia de formar jugadores para el mercado antes que como atletas completos.
Trayectoria personal y valores (13:11-13:43, 16:35-17:35) Durante la charla, también repasó sus inicios en un hogar obrero. Recordó que, a pesar de los consejos de su padre de no ilusionarse con el fútbol, fue precisamente el amor propio y el deseo de superación lo que lo impulsó a triunfar. Mencionó con emoción cómo fue su proceso de profesionalización y la responsabilidad que asumió al convertirse en el sustento de su familia desde muy joven.
La visita de Salorio a Santiago del Estero dejó una invitación abierta para que los dirigentes y formadores revisen la "hoja del manual" que se ha perdido en el camino, priorizando siempre la sabiduría y la experiencia por sobre el simple negocio.