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Los tres síntomas de un ACV que conviene reconocer antes de que sea tarde

Especialistas advierten sobre la importancia de actuar de inmediato ante los primeros síntomas y sostener la rehabilitación sin fijar límites de tiempo

Los tres síntomas de un ACV que conviene reconocer antes de que sea tarde
Una sonrisa que se desvía, un brazo que pierde fuerza o una frase que deja de salir de forma repentina pueden ser las primeras señales de un ACV. Reconocerlas y pedir ayuda sin demora puede limitar las secuelas de una emergencia que exige atención inmediata, pero cuyo impacto también depende de la prevención, el acceso a tratamientos y una rehabilitación sostenida.

En el Día Mundial del ACV, especialistas advierten que el control de la presión arterial y otros factores de riesgo continúa siendo la principal herramienta para evitarlo. A la vez, nuevas recomendaciones médicas ampliaron las opciones terapéuticas para algunos pacientes y la rehabilitación puede generar avances, meses o incluso años después del episodio.

En la Argentina, las enfermedades cerebrovasculares causan 17.000 muertes por año, son la primera causa de discapacidad adquirida en adultos y una de cada 50 personas mayores de 40 años vive tras haber sufrido un accidente cerebrovascular, según datos de la Cámara de Instituciones de Diagnóstico Médico (CADIME).

La hipertensión puede no presentar síntomas

El doctor Javier Vilosio, director del Área Técnica de CADIME, señaló que existen factores de riesgo que pueden modificarse. Entre ellos enumeró la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo, el colesterol elevado, el sedentarismo, el sobrepeso, la fibrilación auricular y una alimentación poco saludable.

La presión alta requiere una atención particular porque puede no generar molestias. “Sentirse bien no garantiza tener la presión controlada”, explicó Vilosio.

La cara, un brazo y el habla pueden dar la alerta

Tres signos permiten sospechar de un ACV con rapidez: asimetría facial, debilidad en un brazo y dificultades para hablar. Pueden sumarse problemas repentinos de visión, alteraciones para caminar, falta de equilibrio, confusión, pérdida de fuerza o sensibilidad de un lado del cuerpo y un dolor de cabeza intenso que aparece de forma súbita.

“No es necesario que estén presentes todos los síntomas: un solo signo de aparición brusca puede ser suficiente para actuar”, indicó Vilosio.

Ante esa situación, la recomendación es registrar la hora en que comenzaron las manifestaciones —o el último momento en que la persona se encontraba bien— y pedir asistencia urgente. En la Ciudad de Buenos Aires, se debe llamar al SAME, al 107. Aunque los síntomas cedan en pocos minutos, la consulta médica no debe demorarse, ya que ese episodio puede anticipar un ACV próximo.

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