
Chats filtrados, amenazas y estrategias de control en redes sociales revelan un entramado que pone en jaque la privacidad y la transparencia política.
En su emisión del 10 de agosto, el programa Telenueve Denuncia presentó un informe titulado “Nos espían y nos vigilan”, conducido por Tomás Méndez, que destapó una serie de conversaciones y pruebas sobre presuntos mecanismos de vigilancia digital y hostigamiento político.
El eje de la investigación gira en torno a Iñaki Gutiérrez, conocido operador digital del oficialismo, y Noralí, apoderada de La Libertad Avanza en Santiago del Estero. Según el material difundido, ambos habrían participado en intercambios que incluyen amenazas y presiones tras los resultados electorales recientes.
Méndez mostró capturas de chats y testimonios que apuntan a una estructura organizada para monitorear redes sociales, atacar periodistas y moldear la opinión pública mediante cuentas falsas y algoritmos. “Nos espían y nos vigilan”, repite el conductor, mientras advierte sobre el uso de tecnología para controlar el discurso político y social.
El informe también recoge la denuncia de una periodista que habría recibido seguimientos telefónicos y digitales, lo que refuerza la hipótesis de una red de vigilancia política.
La emisión generó un fuerte impacto en redes y medios, reavivando el debate sobre los límites del poder digital y la necesidad de garantías de privacidad en tiempos de hiperconectividad política.