
A menos de un mes del cierre de las sesiones ordinarias, el oficialismo sigue sin conseguir los votos necesarios en el Senado para suspender las PASO, y enfrenta una resistencia de sus principales aliados parlamentarios y de los gobernadores que suelen acompañar las iniciativas de la Casa Rosada.
Con la mira puesta en la reelección presidencial de 2027, el Gobierno pretende eliminar las primarias que se realizan en agosto para definir las candidaturas nacionales.
Sin embargo, la iniciativa ingresada en abril continúa empantanada y obliga al oficialismo a multiplicar las negociaciones para evitar que una de sus principales apuestas políticas termine naufragando en el recinto.
Además del poroteo, el oficialismo enfrenta un problema de calendario.
La Cámara Nacional Electoral advirtió sobre la necesidad de aprobar con anticipación cualquier modificación de las reglas electorales, ante la proximidad de los comicios de 2027.
La cuenta es concreta y el margen, cada vez más estrecho. La Libertad Avanza dispone de 21 senadores propios y necesita alcanzar los 37 votos para aprobar el proyecto.
Esto implica sumar al menos 16 voluntades de otras bancadas, una meta que todavía no consiguió asegurar.
En ese escenario, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quedó al frente de las conversaciones con los gobernadores dialoguistas, en un intento por transformar los acuerdos políticos y las demandas provinciales en respaldos legislativos.
Hasta ahora, el oficialismo habría conseguido acercar 11 de los 16 votos que necesita, aunque el desafío sigue siendo convertir esos compromisos en una mayoría efectiva.